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RÍO CHIQUITO: PATRIMONIO VERNÁCULO CONSTRUIDO EN VÍA DE EXTINCIÓN

a traves de este link puedes ingresar al trabajo original: www.ub.edu/geocrit/-xcol/301.htm

 

X Coloquio Internacional de Geocrítica

DIEZ AÑOS DE CAMBIOS EN EL MUNDO, EN LA GEOGRAFÍA Y EN LAS CIENCIAS SOCIALES, 1999-2008

Barcelona, 26 - 30 de mayo de 2008
Universidad de Barcelona

 

RÍO CHIQUITO: PATRIMONIO VERNÁCULO CONSTRUIDO EN VÍA DE EXTINCIÓN

Norma García de Hernández
Universidad Nacional Experimental del Táchira
garcia@unet.edu.ve

Río Chiquito: patrimonio vernáculo construido en vía de extinción (Resumen)

Río Chiquito, pueblo andino venezolano, es uno de esos sitios donde el paisaje cultural constituye imágenes identificables, afianzadas por el modo de ser de sus habitantes. La presencia de haciendas cafetaleras dan fe del auge económico, que la explotación de este grano tuvo años atrás y también, son testimonio de una acusada decadencia, que se extiende al poblado. Por sus particularidades, en Río Chiquito se han llevado adelante diferentes intervenciones con miras a incentivar el desarrollo de actividades turísticas rurales, sin lograr frutos. Es interés de esta comunicación reflexionar acerca de las diferentes causas por las que diversos poblados, representantes del patrimonio vernáculo, se sienten en vías de extinción y de las posibles salidas para desafiar su ocaso. Río Chiquito, es sólo uno de estos pueblos tomado como caso de estudio.

Palabras-clave: pueblo andino venezolano, patrimonio vernáculo, turismo rural

Rio Chiquito: building vernacular heritage becoming extinct (Abstract)


Rio Chiquito, a Venezuelan Andean village, is one of those places where the cultural landscape creates a particular imagery reinforced with the way of being of its inhabitants. The presence of coffee plantations has left traces of the economic boom created in the past with the production of this bean.  However, the coffee plantations are also proof of the economic decline left by the burst of the coffee boom. Different interventions aimed to encourage the development of rural tourism activities in Rio Chiquito.  However, these interventions have not produced the desired results.  The purpose of this work is to assess the reasons why Villages such as Rio Chiquito, representatives of the vernacular heritage, are becoming endangered species.  In addition, this work also assesses actions that could prevent the extinction of these Villages. Rio Chiquito is just one of these villages that has been used as a case study.

Key-words: Venezuelan Andean village, vernacular heritage, rural tourism

Río Chiquito, también conocido como Providencia, fundado a comienzos del siglo XX, entre los años 1904 y 1905 (Contreras, 1995), está ubicado en los Andes venezolanos, en el estado Táchira. Geográficamente se localiza entre las coordenadas 72° 20´ 32´´ longitud oeste 7° 33´48´´ latitud norte, a una altitud de 1.180 m.s.n.m, dentro de los límites del Parque Nacional El Tamá (Figura 1). Funge como capital de la parroquia La Petrolea del municipio Junín. Se extiende en una superficie de 42 km2. Su población, estimada en 780 habitantes, vive principalmente del cultivo del café.

 

Figura 1. Ubicación del centro poblado Río Chiquito

 

Por su fisonomía, Río Chiquito se puede considerar digno representante del patrimonio tradicional o vernáculo, pues es expresión fundamental de la identidad de una comunidad (ICOMOS, 1999), sus pobladores son fieles a sus costumbres. En el poblado y en su espacio contiguo, hay variadas manifestaciones que dan fe de ello. La diversidad del patrimonio modesto existente ha servido para llevar adelante diferentes intervenciones con miras a incentivar el desarrollo de actividades turísticas.

Así en 1996, la Alcaldía del municipio Junín, unidad político-administrativa a la que pertenece Río Chiquito, lo declara zona turística, por constituir uno de los pueblos más pintorescos del estado Táchira, reflejar el paisaje exacto de los Andes venezolanos, ser rico en fuentes hídricas y clima. Además, por su posición geográfica y condiciones naturales, ofrece el punto de apertura para la proyección turística de la región.

También en 1996, la Fundación para el Desarrollo del Estado Táchira y la Corporación Tachirense de Turismo (Cotatur) actúan conjuntamente con el fin de mejorar la imagen de Río Chiquito, realizan intervenciones consistentes en: remodelación de viviendas, reconstrucción de la iglesia y pavimentación de calles y aceras. Y a finales de 1999, la autora de esta comunicación defiende el trabajo de maestría intitulado: Puesta en valor del centro poblado Río Chiquito, con fines turísticos. Estudio donde se formulan acciones tendientes a valorar el centro poblado en función del potencial que presenta. La propuesta se basa en la práctica de actividades turísticas a pequeña escala, propias del entorno rural, fundamentadas en un turismo sostenible, que ofrezca nuevas opciones a la población local.

A pesar de las diferentes acciones, Río Chiquito continúa siendo, como otros tantos, un poblado deprimido, con pocas oportunidades para la población joven y ante este panorama, esta población lo abandona en búsqueda de un mejor porvenir.

Es interés de esta comunicación reflexionar acerca de las diversas causas por las que estos poblados se sienten en vías de extinción y de las posibles salidas para desafiar su ocaso. Río Chiquito es sólo uno de estos pueblos en los que su gente expresa con profunda tristeza “…nuestro pueblo se está viniendo abajo…” “…el café ya no se ve…”[1]. Se ha tomado como caso de estudio para abordar el problema. El aprovechamiento del patrimonio vernáculo construido, que tímidamente exhibe este poblado, unido al valioso patrimonio natural que le sirve de asiento pudiera ser una opción para salir adelante y así, sus pobladores tendrían derecho a una mejora en su calidad de vida.

La comunicación se expone en tres segmentos. En el primero, intitulado Factores adversos amenazan a Río Chiquito, se advierten factores que han influido para que el poblado se catalogue como área deprimida.  Se considera como amenazas a determinados hechos o situaciones presentes fuera del poblado, pero que han tenido impacto negativo en Río Chiquito. El segundo segmento, llamado Río Chiquito y su patrimonio vernáculo, da cuenta de las características del poblado típico andino y de su valor patrimonial vernáculo. Y en el tercero, bautizado Valorar un patrimonio, se debate acerca del aprovechamiento del patrimonio como medio, como factor de desarrollo, principalmente, en áreas deprimidas. Se cierra, la ponencia con unas reflexiones finales a manera de conclusiones.  

Factores adversos amenazan a Río Chiquito

En Venezuela, desde 1780 el cultivo del café se extendió a tierras andinas. En el estado Táchira, en el municipio Junín, por iniciativa de Gervasio Rubio, se introdujo 14 años más tarde. Desde entonces, la explotación de este grano ha tenido presencia significativa en su economía y en la vida social de los tachirenses. Hernández (1996) cita, que a juicio del historiador Andrés Velásquez, la producción y explotación del café constituye uno de los factores influyentes en la formación de una economía agrícola próspera y en el modo de vida de su gente.

Prosperidad, manifestada en el municipio Junín pues, además de haber sido pionero en la producción cafetalera del estado Táchira, esta actividad constituye el rubro más   importante de su economía. En Río Chiquito, sirve de testimonio de esta producción la existencia de numerosas haciendas, que conforman singulares paisajes cafetaleros. Por esta característica, el poblado se encuentra incluido dentro de un recorrido …flanqueado por centenarios ingenios cafeteros… denominado por Cotatur Ruta del café, la frontera y las aguas termales (Gobierno del Estado Táchira, 2008).

Desde que se introdujo el cultivo del café en el país, los estados andinos venezolanos, especialmente el Táchira, han tenido una producción significativa. Ello ha ayudado el mejoramiento del medio físico y la economía, tanto local como nacional.  Dentro de la geografía tachirense, el municipio Junín está categorizado como zona de alta producción agrícola en la que destaca el cultivo del café. El grano que se produce en esta entidad resulta ser uno de los mejores de la zona andina (Contreras, 1995).

Sin embargo, esa prosperidad ha ido mermando. A comienzos del siglo XX, ocurren cambios en el mercado internacional del café y en Venezuela se da inicio a la explotación petrolera. Con estos hechos, empieza a declinar la producción del café. Declinación, que se acentúa en 1936, los bajos precios del café internacional y una moneda sobrevaluada influían (García, 1999). En la década del setenta, el decaimiento se hace más evidente. Situación que se ha mantenido y en el estado Táchira, por su vocación cafetalera, ha tenido significación en su economía.

Además de las causas ya mencionadas que han influido en el decaimiento de la producción cafetalera, Martínez (2000, p. 37) señala unas específicas para el estado Táchira:  

“…ausencia de asistencia técnica; limitado control fitosanitario; avance sutil, pero progresivo, del contrabando; engorrosa "permisología"; permanencia de cafetales viejos; productividad baja; elevados costos de los insumos; ineficaz otorgamiento de créditos agrícolas; altas tasas de interés en bancas privadas; pérdidas de propiedades previamente comprometidas con prestamistas; dificultad para encontrar mano de obra oportuna; desincorporación de tierras cafetaleras destinadas a otros usos (ganadería, construcción, etcétera); ausencia de políticas relativas a la producción, precios y comercialización; burocratización de instituciones y organismos cafeteros; empresas intervenidas, y silos saturados de café en las torrefactoras nacionales…”

La sumatoria de estas causas ha llegado a situaciones extremas. Martínez (2000) menciona, entre otras, la existencia de pequeños caficultores que han caído en situación de pobreza. Hecho, que se ha extendido, pues parte significativa de la población campesina que trabajaba en faenas relacionadas con la producción y explotación del café ha perdido su trabajo. Así, al observar algunas haciendas, que en otros tiempos eran sinónimo de progreso, se nota que la actividad cafetalera ha disminuido de manera sustancial o está paralizada. Situación, que se siente en Río Chiquito y ha dado lugar al estancamiento del poblado.

Ante este panorama, la comunidad organizada de Río Chiquito busca salidas. Opta por la puesta en práctica de actividades turísticas, convencida de los beneficios, que pudiera traer[2].  Ejecuta diferentes gestiones sin lograr frutos. La desidia de los organismos oficiales, la falta de planificación y de políticas agresivas y consistentes, aunado a la poca confianza que en Venezuela se tiene a la práctica de actividades turísticas en un medio rural ha privado.

Aunado a esta circunstancia, entrado el siglo XXI, la zona donde se implanta Río Chiquito se ha vuelto insegura. La presencia de irregulares colombianos en el área ha influido. Para atender el problema, en el año 2005, el Gobierno Nacional pone en marcha los operativos Soberanía I y Soberanía II. Según relatos de los pobladores de Río Chiquito, emitidos a propósito de este trabajo, la situación ha sido controlada, pero la zona se sigue asociando con inseguridad. Ello, se convierte en una amenaza más para el poblado y contribuye a su decadencia.

Río Chiquito y su patrimonio vernáculo

Desde sus orígenes, el patrimonio se asociaba con obras de reconocido y legítimo valor, con monumentos, con bienes de interés histórico-artístico. Producto de una visión más amplia, la concepción se extiende y se refiere a bienes de interés cultural y ambiental.  Se parte de valorar el bien y su entorno. La concepción de ambiente predicada por el italiano Gustavo Giovannoni en la que el monumento no debe aislarse del entorno urbano sino que deben verse como un todo, influyó en ello. Postura asomada en la Carta de Venecia de 1964, en su Artículo 1º, al establecerse que:

“La noción de monumento comprende la creación arquitectónica aislada así como también el sitio urbano o rural que dá testimonio de una civilización particular, de una evolución significativa, o de un acontecimiento histórico. Se refiere no sólo a las grandes creaciones sino también a las obras modestas que han adquirido con el tiempo un significado cultural”.

En el contenido de esta carta, se nota que además del monumento aislado y del hecho urbano como testimonio se hace mención a obras modestas y a sitios rurales, solamente a aquellos que con el tiempo hayan tomado valor cultural. Pero, en 1975, en la Carta Europea del Patrimonio Arquitectónico se incluyen como patrimonio además de los monumentos más importantes, los conjuntos que constituyen las ciudades y pueblos tradicionales con su entorno tradicional o construido.

La intención de incluir como patrimonio pueblos tradicionales cobra fuerza.  Se apuesta por la inclusión de poblados con menor valía, con características propias de una comunidad y testimonio de su vida económica y social. Se trata de bienes que han sido olvidados, excluidos. Se refiere al patrimonio anónimo, doméstico, modesto, tradicional, autóctono, rústico, que exhiben pequeños poblados como muestra de su pasado.

Este patrimonio de menor valía es ratificado por la Asamblea General del Comité Español del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS), celebrada en México, en octubre de 1999. Es llamado Patrimonio Vernáculo Construido, concebido como

“…expresión fundamental de la identidad de una comunidad, de sus relaciones con el territorio y al mismo tiempo, la expresión cultural del mundo… y como aquel que…constituye el modo natural y tradicional en que las comunidades han producido su propio hábitat…” (ICOMOS, 1999).

Se enfatiza en esta asamblea la necesidad de cuidarlo y protegerlo.

Dentro de esta categoría de patrimonio se encuentra una inmensa cantidad de pueblos regados por doquier con auténtica atmósfera vernácula, doméstica, autóctona, que dan fe de ser lugares privilegiados por cuanto reflejan la manera natural y tradicional cómo se han ido formando y cómo se ha mantenido una determinada forma de ser y de hacer y que constituyen la herencia, el testimonio de un grupo, de una sociedad.

En Suramérica, sólo por citar a algunos, una buena porción de los poblados insertos en la región andina han mantenido su condición de pueblos rurales, han conservado sus costumbres. Constituyen pequeñas comunidades con un valioso patrimonio tradicional vernáculo o rústico. Estar asentados en lugares prominentes donde la naturaleza participa en la conformación de imágenes singulares es una de las tantas características, que les identifica. Las condiciones geográficas en las que se asientan a la vez que les particularizan, han actuado como barreras, aislándolos. Así, han quedado apartados de la explosión urbana que ha acompañado a América del Sur. Aislamiento, que ha colaborado a afianzar una forma de vida y a mantener el patrimonio natural y construido.  

La mayoría de poblados de los estados andinos venezolanos —Táchira, Mérida y Trujillo— conservan estas particularidades.  Río Chiquito es uno de ellos. A este pequeño pueblo lo marcan componentes de la Cordillera de los Andes, que identifican al estado Táchira. Se trata de los andes merideños y la montaña del Tamá, conforman un conjunto orográfico con alturas considerables, que dominan la escena. La hidrografía también signa el paisaje del poblado. Se emplaza en la zona escénica del río Quinimarí, recurso hídrico importante de la geografía tachirense que bordea a Río Chiquito en sentido sur-norte.

Además, el conjunto de montañas que bordean a Río Chiquito está arropado por una vegetación espesa, que afianza al poblado como lugar de naturaleza (Figura 2). Así, el medio natural que sirve de asiento a Río Chiquito participa significativamente en la conformación de identidad (De Paula, 2006), de una imagen ambiental (Lynch, 1985), que lo distingue y le confiere individualidad.

Características que se refuerzan con las edificaciones de Río Chiquito. Son representativas de la arquitectura popular tradicional andina, están alineadas a las vías, constituyen los bordes del poblado (Lynch, 1985), se amoldan a la topografía   y al contexto inmediato que les rodea, originan un perfil homogéneo, guardan coherencia, forma y apariencia, características del patrimonio vernáculo construido (ICOMOS, 1999).

 

Figura 2. La disposición de las viviendas integradas al contexto, expresa la comunión entre el ambiente natural y construido

 

Y el término patrimonio además de la relación que tiene con valor, ya sea alegórico, sentimental o simbólico, con propiedad, individual o colectiva, se vincula con identidad. Dado que este término, se concibe como el conjunto de rasgos de un individuo o de una colectividad, que los caracteriza frente a los demás. Y la noción de patrimonio, está íntimamente ligada a la identidad. En diversos manifiestos y posturas se observa. En 1989, en la Conferencia General de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, celebrada en París, se consideraba que la cultura tradicional y popular al formar parte del patrimonio universal de la humanidad constituye una vía de acercamiento entre los pueblos y grupos sociales y es, a la vez, afirmación de la identidad cultural de estos pueblos (UNESCO, 1989).

La identidad de los pueblos se relaciona con el sentido de lo propio, de lo auténtico, de la identificación del ser uno, en el ser otros (Telleria; Dillón, 2001). Ese ser-uno representa un ambiente genuino y característico, que da el valor de la propia identidad. (Suárez-Inclán, 2000). El ser-uno tiene que ver con apego, con pertenencia. La identidad del patrimonio es una construcción social, cambiante, es un conjunto interactivo de elementos tangibles e intangibles… (Suárez-Inclán, 2000, p. 11).

La interactividad de estos elementos se refleja en Río Chiquito, las condiciones geográficas del sitio de emplazamiento han signado a sus pobladores y al poblado. La circunstancia de ser una población de montaña le confiere señas de identidad propias, a decir de Montiel (2003).  Su población, como residente de regiones montañosas es poco abierta a los cambios, se diferencia, es auténtica, apegada a su terruño. Su forma de vida, en esencia, se ha mantenido, las costumbres y tradiciones han perdurado en el tiempo (García, 1999).  Elementos intangibles del patrimonio vernáculo (ICOMOS, 1999), les hace poseedoras de una cultura popular identificable que valorizan el bien material o tangible al que sirven de sustento (Donini, 2006).

Por otra parte, la imagen de Río Chiquito se integra a un espacio de mayor amplitud, a un espacio contiguo, articulado por elementos físico-naturales y socioeconómicos.con el que ha mantenido y sigue manteniendo relaciones funcionales y espaciales desde sus orígenes de tal manera, que se puede considerar que forma parte de un ámbito mayor, de un territorio. Si se concibe el territorio como espacios continuos, identificados socialmente porque sus habitantes sienten territorialidad, identidad territorial, comparten áreas y servicios comunes y funcionalmente, porque las distintas partes que lo integran están interconectadas, de forma y grados diferentes, constituyen partes de un todo. Ese todo es el territorio.

Esta concepción de territorio asociada a la de patrimonio ha cobrado importancia, se habla de patrimonio territorial. El patrimonio se valora en un contexto mayor en su dimensión territorial (Castrillo; Tremiño, 1998). En este caso, la dimensión es en pequeña escala y el territorio es rural.  Se trata del espacio geográfico, que ocupa el centro poblado Río Chiquito y el área que siguiendo el ramal 16 en sentido norte llega hasta la población La Alquitrana y en sentido sur hasta la quebrada La Cascada (Figura 3).

Este territorio se caracteriza por ser poco intervenido. Los vacíos son espacios naturales de gran valor escénico y en parte de lo construido, en el lleno, el valor patrimonial, como hecho histórico, cobra relevancia. Diversas manifestaciones sirven de testimonio. Resaltan el inicio de dos actividades importantes en la economía venezolana: la explotación del café, ya citada, y la del petróleo.

 

Figura 3. Río Chiquito y su ámbito territorial

 

Así en este territorio, encontramos una variada gama de elementos escénicos y construcciones modestas de gran valor que han sido y siguen siendo escenario de la actividad cafetalera. Río Chiquito y su espacio contiguo está ubicado en la demarcación de la zona cafetalera que conforma el cordón montañoso sur-occidental de Venezuela. Hecho que se ve reflejado en la cantidad de haciendas existentes, establecidas a comienzos del siglo pasado, caracterizadas por poseer edificaciones y maquinaria de valor histórico,  rodeadas del apacible paisaje escénico que brindan sus cafetales.

Por otra parte, en el año 1878 en La Alquitrana, en la hacienda de igual nombre, se concede permiso a Manuel Pulido para explotar el petróleo descubierto en su hacienda. La producción apenas alcanzaba para dotar de kerosene a las poblaciones vecinas. En 1938, el Ministerio de Fomento extingue el derecho de explotación del mineral. Algunos estudios citan este hecho como iniciador de la actividad petrolera venezolana.

La presencia de estos hechos relacionados con dos actividades —cafetalera y petrolera— fundamentales en el acontecer venezolano y por ende en el tachirense guarda relación con factores políticos, sociales y económicos, con la cultura local, regional y nacional. Así, este arrinconado territorio rural ha servido de medio, de espacio, de soporte a hechos sociales. Ha fungido como territorio, pues es ésta una de las características del territorio.

En este territorio, el patrimonio tangible lo constituye el conjunto de sitios naturales característicos de una zona implantada dentro de los límites del Parque Nacional el Tamá. Un Área Bajo Régimen Especial caracterizada por la presencia de ríos, caídas de agua y caminos pintorescos aunados a la diversidad de fauna y flora y de su riqueza natural (Cuadro 1).

 

Cuadro 1. Patrimonio tangible e intangible

Patrimonio

Tipos

Subtipo

Nombre

Tangible

Natural

Parques

Parque La Petrolea

Parque Nacional El Tamá

Ríos

Río Qunimarí

Río Chiquito

Caídas de agua

Cascada Tarapacá

Cascada La Colorada

Paseo La cascada

Caminos pintorescos

Sendero El Piro

Caminería El Agua

Construido

Arquitectura popular

Centro poblado Río Chiquito

Iglesia

Explotaciones agropecuarias

Hacienda Silva

Hacienda Versalles

Central La Victoria

Hacienda Villanueva

Hacienda La Unión

Hacienda Santa Cecilia

Hacienda Santa Teresa

Hacienda La Banquita

Hacienda Berlín

Hacienda Los Alpes

Hacienda Guatemala

Hacienda La Osa

Hacienda La Bonanza

Hacienda La Comarca

Intangible

Tradiciones y eventos festivos

Manifestaciones religiosas y populares

Ferias y fiestas de Río Chiquito

Fiesta de la Cruz de Mayo

 

Dentro de los bienes tangibles, además del patrimonio vernáculo propio del centro poblado Río Chiquito, cobra importancia la existencia de haciendas cafetaleras regadas en este territorio. A la casa de hacienda o al conjunto de construcciones que la conforman González (1999) las considera elementos transformadores del paisaje natural y cultural. Obedece este señalamiento, a su morfología y al carácter que tienen como forma construida y al simbolismo que irradian (Figuras 4 y 5). Son construcciones imponentes, que se abren y cierran al sitio donde se emplazan, al lugar que les pertenece y así, establecen relaciones con el entorno inmediato. Unas destacan más que otras, influye la ubicación y la simpleza o la profusión de los elementos que las conforman.

 


Figura 4. Casa de la Hacienda Silva

Figura 5. Patio de secado de café de la Hacienda Los Alpes

 

Igualmente, en este territorio, integran el patrimonio tangible el Museo La Petrolia. y la Planta Eléctrica. El museo se localiza en predios del Parque La Petrolia, se construyó en 1987, con motivo de la conmemoración de los 100 años del inicio de la actividad petrolera (Figuras 6 y 7). La Planta Eléctrica es una edificación realizada en 1910, para generar electricidad a poblaciones cercanas. En su interior se encuentra maquinaria de la época, de valor y al igual, que la construcción se halla en total abandono (Figuras 8 y  9).

 


Figura 6. Aspecto exterior del Museo 
La Petrolea


Figura 7. Material expuesto en el 
museo, alusivo a la explotación petrolera


 

 


Figura 8. Edificación de la Planta Eléctrica


Figura 9. Maquinaria de la Planta Eléctrica

 

En cuanto al patrimonio intangible además de las señas características de la población, ya mencionadas, es importante resaltar que los habitantes son apegados a la celebración de manifestaciones religiosas y acontecimientos programados. Destacan en estas categorías, la fiesta de la Cruz de Mayo y las ferias de Río Chiquito.

Entonces pudiéramos señalar que por su valor, el patrimonio de Río Chiquito merece ser reconocido, valorado. Reconocimiento y valoración que se extiende a tantos otros pueblos en igualdad de condiciones.

Valorar un patrimonio

Como se ha visto, el pequeño y rural territorio conformado por Río Chiquito y su espacio contiguo contiene una diversidad patrimonial, que representa expresiones y valores propios.  Y el patrimonio es concebido como la suma de valores materiales e inmateriales y un valor sirve de refuerzo, es complemento del otro. Pues

“…la dimensión inmaterial del patrimonio es resultado conjunto de la autenticidad e integridad histórica de los mensajes del patrimonio físico (…) El estudio de los valores intangibles refuerza la compresión de los valores tangibles” (ICOMOS, 2001).

El patrimonio inmaterial o intangible es concebido como el conjunto de rasgos distintivos, espirituales y materiales que caracterizan a una sociedad o a un grupo social abarca, además de las artes y las letras los modos de vida, las maneras de vivir juntos, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias.

Esas expresiones y valores del patrimonio son considerados recursos culturales, sociales y económicos (Aguirre, 2007). Esta situación, ha llevado a que el patrimonio se mire con una visión productiva, donde se tome en cuenta su valor cultural y, además, su valor económico.

Para que esta situación ocurra, patrimonio y desarrollo deben ir de la mano. El patrimonio, se debe convertir en un factor de enriquecimiento cultural, social y económico, debe actuar en función del mejoramiento de la calidad de vida de los habitantes de la comunidad involucrada. Especialmente cuando se actúa en áreas deprimidas, que como se sabe es el caso de Río Chiquito.

Pero el patrimonio de Río Chiquito reúne dos particularidades. Por un lado, es un recurso frágil, vulnerable. Sus características particulares —estar implantado en un parque nacional, en un área protegida— le imponen ciertas restricciones.Cualquier desarrollo que se planteé dentro de sus límites, debe ajustarse a lo pautado en la Ley de Ordenación del Territorio, en lo pertinente a Áreas Bajo Régimen de Administración Especial, por cuanto dentro de esta figura se contemplan los Parques Nacionales Y por otro lado, a pesar del valor que encierra su patrimonio ha sido olvidado. Aunque, se han llevado adelante diversas actuaciones para poner en práctica actividades turísticas.

Sin embargo, se debe seguir insistiendo, pensar y repensar en la utilización del patrimonio presente en Río Chiquito como un recurso valido para mejorar las condiciones de vida de su población, al generar ingresos y empleo. Dado que el patrimonio puede convertirse en un brazo de palanca, ser un factor activador en la recuperación de áreas deprimidas (García, 2006). El turismo rural puede ser una opción.

La puesta en práctica de actividades turísticas en áreas deprimidas con patrimonio natural considerado frágil ha sido una vía valedera. El patrimonio puede convertirse en factor de desarrollo (Montiel, 2003). Aunque se debe actuar con cautela.

Los pueblos de montaña y las zonas de alto valor natural constituyen un escenario, una reserva, un recurso natural (Figura 10). Y la naturaleza y el paisaje, a decir de Raposo (2006), se transforman en objeto. Y un objeto puede ser una mercancía y ser diferenciado en el sentido que no puede ser reemplazado por otro, adquiere valor como objeto de consumo.  Entonces el patrimonio de Río Chiquito puede ser valorado y puede ser transformado en objeto ¿Pero en qué objeto?

 

Figura 10. Río Chiquito, poblado con alto valor natural

 

En un objeto que permita su uso y de ese uso, se deben obtener recursos que produzcan mejoras sustanciales en la calidad de vida de la población receptora y su uso, no genere impactos negativos que pongan en riesgo el patrimonio. El turismo en pequeña escala pudiera ser ese uso.

La práctica de actividades propias del turismo rural podría ser una opción para Río Chiquito y para poblados en condiciones similares. Crosby y Moreda (1996) definen al turismo rural como el conjunto de actividades llevadas a cabo  en el medio rural, en áreas donde priva lo natural, donde el turista busca disfrutar del contacto con valores culturales,   y realizar actividades relacionadas con  ecoturismo, turismo cultural, agroturismo, turismo de aventura, y turismo deportivo, bajo principios de sostenibilidad (Figura 11).

Además, el turismo rural se considera un instrumento de rehabilitación del patrimonio sociocultural, revitalizador de la economía local, que produce un nuevo diálogo entre el hombre y el medio natural (Bote, 1990), una fuerza para la conservación de la naturaleza y la cultura. Este entendimiento entre el hombre y su entorno visitado se puede lograr ofreciendo al visitante la oportunidad de conocer, comprender y respetar el contexto visitado, sus valores y su gente.

 

Figura 11. Turismo rural
(Fuente: Crosby; Moreda, 1996, p.24)

 

El respeto hacia el lugar visitado se expresa en el Plan de Ordenamiento y Reglamento de Uso del Parque Nacional El Tamá, en el Capitulo I, Artículo 8, relativo a los objetivos del parque:

“...conservar los sitios, objetos y estructuras de nuestro patrimonio histórico – cultural, en particular los poblados autóctonos (…) Providencia y el área histórica de La Petrolia...” y, como se mencionó anteriormente, Río Chiquito también se conoce con el nombre de Providencia y La Petrolia, forma parte del espacio contiguo a Río Chiquito”.

Y el respeto hacia el lugar visitado es uno de los aspectos fundamentales para la puesta en práctica de actividades turísticas, en especial cuando se trata de turismo en pequeña escala, como es el caso de Río Chiquito.

De esta manera, Río Chiquito u otros poblados además de no perder la imagen de quietud que les caracteriza, podrían brindar un producto turístico en áreas alejadas del bullicio urbano, que permita mayor  un acercamiento con la población receptora y , sólo así  el turismo podrá convertirse

“…en un fenómeno de desarrollo sostenible que ayude a preservar justamente los valores, tanto naturales como culturales, que constituyen la base del atractivo turístico y ofrecer nuevas opciones socioeconómicas a las poblaciones locales…” (Ceballos, 1994, p. 4).

Reflexiones finales

Pensar en el uso turístico del patrimonio como recurso válido para aliviar la situación deprimida en la que se encuentra un significativo número de pequeñas poblaciones poseedoras de un valioso patrimonio cultural, que atestigua una forma de ser y hacer, resulta un tanto arriesgado.

Por un lado, el tipo de patrimonio usado como recurso: patrimonio modesto, vernáculo.  Resulta un patrimonio frágil, vulnerable. Situación que aumenta, al considerar el medio natural donde está inserto. Por lo tanto, para darle uso hay que actuar con cautela, tomar en cuenta capacidades de carga y así, evitar que la práctica de actividades turísticas rurales traiga consigo distorsiones en diferentes ámbitos. 

Por otro lado, el uso asignado: turismo rural, como medio, como recurso generador de ingresos en la economía no goza de confianza. En especial, en aquellos estados o regiones donde el turismo no ha logrado posicionarse.  Por esta razón, convencer a quienes tienen potestad para llevar planes, programas e incentivos resulta un tanto difícil. 

Sin embargo, las experiencias exitosas sirven de aliento para seguir adelante. El patrimonio debe ser usado, valorado. Quizás, con su uso, los pobladores de áreas deprimidas puedan disfrutar de un mejor vivir y los visitantes, compartir costumbres y tradiciones con gente apegada a su terruño. Abogar por estas poblaciones deprimidas es una tarea ardua, pero vale la pena apostar por conservar un patrimonio amenazado por fuerzas adversas.

 

Notas

[1] Relatos extraídos de entrevistas realizadas a pobladores y trabajadores de haciendas a propósito de la realización de la Tesis de Grado Puesta en valor del centro poblado Río Chiquito, con fines turísticos presentada en 1999 por la autora de esta comunicación.

[2] La comunidad de Río Chiquito se ha organizado y con apoyo de gente relacionada con la actividad cafetalera del municipio Junín ha creado varias organizaciones. En 1996, surge la Fundación Museo del Café del Táchira (Funmutaca) con el objeto de crear y mantener el Museo del café y así, tener un área donde mostrar utensilios, artefactos y equipos utilizados en las faenas del cultivo del café, procesamiento torrefacción del grano y preparación de bebidas. En el año 2001 se registra la Fundación de Agroturismo Quinimarí, con la finalidad de plasmar el interés en desarrollar las potenciales turísticas de Río Chiquito Y San Vicente de La Revancha, un poblado cercano a Río Chiquito, inserto, igualmente, dentro de los límites del Parque Nacional El Tamá y del municipio Junín. Es éste, otro de los  pequeños pueblos andinos con valioso patrimonio vernáculo, inserto en un escenario natural de gran belleza .natural.

 

Bibliografía

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Referencia bibliográfica:

GARCÍA DE HERNÁNDEZ, Norma. Río Chiquito: patrimonio vernáculo construido en vía de extinción. Diez años de cambios en el Mundo, en la Geografía y en las Ciencias Sociales, 1999-2008. Actas del X Coloquio Internacional de Geocrítica, Universidad de Barcelona, 26-30 de mayo de 2008.

 

Parque nacional el Tama

Parque Nacional El Tamá

http://es.wikipedia.org/wiki/Parque_nacional_El_Tam%C3%A1

 
Parque nacional El Tamá
Categoría UICN II (Parque nacional)
Situación
País Bandera de Venezuela Venezuela
División Flag of Apure State.svg Apure
BanderaTACHIRA.svg Táchira
Ciudad cercana San Cristóbal
Datos generales
Administración Instituto Nacional de Parques
Grado de protección Parque Nacional
Fecha de creación 01978-12-12 12 de diciembre de 1978
Superficie 1.390 km²
Sitio web Inparques: El Tamá
Parque nacional El Tamá
Localización del parque nacional en Venezuela
Localización del parque nacional en Venezuela

El parque nacional El Tamá es un parque nacional de Venezuela, un área protegida de 139.000 ha, localizada en los estados Táchira (125.100 ha, 90% de la superficie del parque) y Apure (13.900 ha, 10% de la superficie del parque), en la frontera con Colombia. Creado como Parque Nacional por el Decreto de la Presidencia de la República de Venezuela N° 2984, de fecha 12 de diciembre de 1978, por el entonces presidente Carlos Andrés Pérez.

El parque está emplazado en los páramos de Tamá con una altitud de 3.320 msnm, El Cobre con 3.613 msnm y Judío con 3.372 msnm, ocupando las partes altas de las cuencas de los ríos Carapo, Río Chiquito, Quinimarí, Quite, Burguita, Burgua, Nula, Nulita, Sarare, Cutufí y Oirá, y las cuencas de los ríos Frío y Negro,[1] en jurisdicción de los Municipios Junín, Córdoba y Libertador del Estado Táchira y Páez del Estado Apure. Fue justificada su creación por constituir un excepcional santuario natural de flora, fauna y bellezas escénicas y que el área de la parte superior de las cuencas de los Ríos Carapo, Río Chiquito, Quinimari, Quite, Burguita, Burgua, Nula, Nulita, Sarare, Cutufí y Oirá, así como la totalidad del área de las cuencas de los Ríos Frío y Negro, que representan un valioso sistema de zonas protectoras del recurso agua, cuya preservación es de utilidad pública para el bienestar colectivo del Estado Táchira y de la región de los Andes.[2]

Según el Plan de Ordenamiento y Reglamento de Uso Parque Nacional “El Tamá”, de fecha 5 de diciembre de 1991, los objetivos del parque son los siguientes:

El objetivo fundamental del Parque es preservar y conservar los ecosistemas naturales y paisajes relevantes y representativos de la zona andina suroccidental de Venezuela, específicamente del Macizo El Tamá, mediante el cumplimiento de los siguientes objetivos específicos: 1. Garantizar la continuidad en territorio venezolano de los ecosistemas presentes en la cordillera Oriental de Los Andes colombianos, de tal forma que el Parque Nacional El Tamá y el Parque Natural Nacional El Tamá de la República de Colombia lleguen a conformar una unidad funcional de conservación. 2. Conservar los ecosistemas de páramo pluvial subandino formaciones montanas y bosque húmedo tropical. 3. Conservar la diversidad biológica y la regulación del ambiente, garantizando el flujo normal de energía entre los ecosistemas. 4. Proteger hábitats de especies de flora y fauna raras, endémicas o en peligro de extinción. 5. Conservar rasgos geomorfológicos o formas de relieve únicos de estas áreas, como representación genuina de la evolución de las mismas. 6. Conservar los recursos hídricos fundamentales para proyectos de desarrollo y el suministro a la población de la región. 7. Conservar áreas naturales para la investigación científica, educación ambiental, recreación, turismo. 8. Conservar los sitios, objetos y estructuras de nuestro patrimonio históricocultural, en particular los poblados autóctonos de San Vicente y Providencia y el área histórica de La Petrólea, así como cualquier otra manifestación de la tradicióncultural del sector. 9. Mejorar el nivel medio de vida de los habitantes de las áreas aledañas al Parque, así como las poblaciones autóctonas mencionadas en el numeral anterior, a través del flujo de recursos económicos generado por el turismo.

 

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